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Los partidos políticos van definiendo sus candidatos para las elecciones municipales. En pocos días más irán cobrando creciente importancia las posiciones que aquellos irán adoptando ante la ciudadanía.
Sin duda, unos reinvidicarán su gestión o la de su partido, mientras que otros, desafiantes, cuestionarán y ofrecerán a la ciudadanía proyectos de acción superadoras del actual estado de cosas.
En tal sentido, podemos advertir, una tendencia creciente de las administraciones departamentales de ir incorporando nuevos servicios y actividades. Lejos de aquellas cuestiones básicas vinculadas a la tradición colonial, en el presente las intendencias se ocupan de una multiplicidad de cuestiones que van desde las relacionadas con la formación de los ciudadanos hasta la explotación de salas teatrales. Todo ello obedece, en la mayoría de los casos a la necesidad de atender demandas de las que el Estado Central no se ocupaba y que los vecinos esperaban ver satisfechas; sin descartar la existencia también del afán protagónico de personas y partidos.
Sea por la razón que sea, lo cierto es que los municipios ofrecen a sus ciudadanos servicios que se superponen o se deberían superponer si el Estado Central cumpliera a cabalidad sus cometidos. En el caso del departamento de Montevideo esto es notorio. Si por un lado existe una buena red de asistencia médica administrada por el Municipio, tenemos, por el otro, otra red administrada por el Ministerio de Salud Pública.
Lo cierto es que muchas veces el empeño puesto en dichas cuestiones hace perder de vista las que son esenciales a una administración municipal. Continuando con el caso de Montevideo, es claro que no se pone el mismo empeño en la atención del servicio de necrópolis que en Cultura.
Creemos que uno de los temas que deberá estar presente en la próxima campaña electoral es el del derecho de los ciudadanos a que se comiencen a solucionar aquellas cuestiones que, siendo centrales y fundamentales al departamento, no son priorizadas por los gobernantes. Los ejemplos abundan, pero alcanza con pensar que Montevideo no tiene un sistema de disposición final de residuos adecuado. La basura se continúa enterrando como se hizo siempre; no existen métodos de eliminación de desechos industriales, etc. Otro: el sistema de transporte público está mejorando después de más de 20 años de administración frentista.
Por otra parte, se debe proceder a establecer los necesarios acuerdos con el Estado Central para que sea él quien se haga cargo de servicios que están entre sus cometidos, tal como el de Salud, sin que ello signifique, por supuesto, resentimiento alguno de la calidad de vida de los vecinos ni afectación de los derechos de los trabajadores. La Intendencia podría enfocar sus recursos humanos y materiales en la atención eficaz de sus cometidos básicos y esenciales y aliviar la carga que reposa sobre los hombros de los contribuyentes.
En definitiva, todo se reduce a pensar una administración al servicio de los administrados. Ese es su único sentido y razón de ser.
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