La 71 / 

Pensando en Mayo

La Constitución impone a los partidos políticos y a la ciudadanía un ciclo electoral que, iniciándose con las elecciones internas, culmina en el mes de mayo del año siguiente con la elección de los gobernantes departamentales.

El proceso que referimos, indica que los partidos políticos tienen por delante el desafío de disputar la preferencia de los electores en la decisión de elegir a las autoridades departamentales.

En tal sentido, si la titularidad de la Intendencia aparece como el primero y principal objetivo a ser alcanzado, no debería perderse de vista la importancia que tienen las juntas departamentales. Por tanto, la obtención del gobierno departamental y la conformación, en los casos en los que no se los obtuviese, de nutridas bancadas de ediles constituyen metas por demás importantes.

El sentido, no se debería perder de vista que, precisamente, a partir de la aplicación del régimen de separación en el tiempo de las elecciones nacionales y municipales, se agrega un hecho novedoso como lo es el de que los electores expresen diferencias en su comportamiento electoral según sea la elección de la que se trate.

Será en el mes de mayo, entonces, en el que quedará definitivamente configurado el mapa político del país por los próximos años.

Queda, por tanto también claro, que la disposición de cada uno de los partidos no puede ser otra que la de conjugar sus energías con la intención de obtener la mayor votación posible.

El Partido Nacional no escapa, por supuesto, a dicha lógica. Se presenta como desafiante en algunos departamentos mientras que en otros procura retener el poder; más, siempre con el convencimiento de que es primordial obtener un buen desempeño electoral.

Siendo esto así, es hasta sobreabundante afirmar que el objetivo que se tiene por delante es de la mayor importancia, tanto por las posiciones en sí mismas, como por la significación que ellas tendrán en relación a la acción y al posicionamiento partidario de los próximos años.

Siendo esa la situación, estamos convencidos que no le corresponde otra cosa al Partido Nacional sino concentrar sus esfuerzos en la instancia de mayo, lo que encuentra natural concreción en apoyar los trabajos que en cada uno de los departamentos vienen realizando cada uno de los sectores y agrupaciones. Toda otra cosa que nos distraiga del objetivo tendrá como consecuencia conspirar contra un mejor resultado.

Naturalmente, que lo que anteriormente expresamos no significa ignorar la existencia de visiones diferentes y hasta contrapuestas acerca del presente y del futuro del Partido Nacional, circunstancia ésta que es muy sana y que no es otra cosa que una manifestación más de su vitalidad.

No obstante, creemos que la consideración de aquéllas será por demás fecunda e importante cuando, terminadas las urgencias que impone la campaña municipal y conocidos sus resultados se inicie una etapa distinta en la vida partidaria. Porque será el momento en que los tiempos electorales vayan cediendo su paso a los tiempos políticos.

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