|
Aún con el máximo espíritu constructivo que nos anima a colaborar más que a criticar el gobierno del Presidente Mujica, no podemos dejar de manifestarnos muy críticos de algunas cosas acaecidas o conocidas en los últimos tiempos.
Quedamos todos sorprendidos cuando el gobierno difundió la información acerca de la plantilla de funcionarios públicos. Oficialmente nos enteramos que en el año 2009, fueron 9.000 los nuevos cargos.
En el año de las elecciones, por uno u otro concepto, se le dio trabajo a casi diez mil uruguayos en el Estado.
También se viene procesando el asunto de la contratación del asesor de comunicación de Antel.
Vinculado al tema de medios de comunicación, el informe publicado por \"Búsqueda\", elaborado por un asesor del Ministerio de Ganadería y Agricultura en el que se analiza, entre otras cosas, qué periodistas son o no \"confiables\" (en el sentido de no criticar mucho al gobierno).
Podemos seguir agregando asuntos: la publicidad de Alur; las declaraciones del Ministro de Defensa que comprometen gravemente a sus antecesores; la locura de seguir entregando computadoras, que después no se tiene la capacidad de reparar; y un largo etcétera.
Algo muy fuerte dijo el Ministro de Economía la semana pasada, en cuanto a que se tiene la intención de que todo incremento real de las asignaciones presupuestales destinadas a retribuciones y gastos de funcionamiento sea dirigido a programas o planes especiales.
A nivel gremial existen molestias, y el gobierno juega a las escondidas cambiando el lugar de reunión del Presidente con los ministros.
Parece mentira que todas esas noticias pasen casi desapercibidas. Lo más curioso es que todas apuntan hacia un mismo lado: el Frente Amplio.
Pasaron cinco años en los que el Frente Amplio, teniendo a favor una formidable bonanza internacional para el crecimiento económico, la mayoría parlamentaria y la soledad en las empresas públicas hizo y deshizo a su antojo, todo lo que quiso.
Sin embargo, se puede escuchar a principales figuras frentistas hablar como si el anterior período no hubiera existido. Para ellos se pasó de Batlle a Mujica.
Ese fenómeno también demuestra la importancia que algunas organizaciones de la sociedad tuvieron para el crecimiento del Frente Amplio; actuando como multiplicadoras de su discurso o generando posiciones y situaciones que después el Frente canalizaba en el Parlamento y en los medios de comunicación. Hoy, no siéndole esas organizaciones funcionales, no se les da importancia, se las desactiva o convoca a integrarse de alguna manera al Estado o a los gobiernos departamentales.
La lógica política instalada apunta a la configuración de dos bloques políticos: el de los \"buenos\" y el de los \"malos\".
Compartir |